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15 de abril de 2011

Estuvimos en ...

Hace unos días, celebrando un aniversario especial, me llevé al Mister de fin de semana sorpresa, activo y romántico.

Una ruta por la montaña del prepirineo para después terminar en este hotel que os presento, y que os recomiendo.

Se trata de Villa Clementina, una singular casa de indiano.


Se construyó en 1888, bajo las órdenes de Esteban Ancil que después de pasar una temporada en Cuba, regresó a su pueblo Murillo de Longuida, en Navarra, en donde hizo varias obras, quedando a día de hoy esta casa tan singular.



Durante décadas la casa que pertenece a las cuarta generación de Ancil, estuvo cerrada, pero tras una larga rehabilitación en los años 2009 y 2010 se consigue su recuperación y se convierte en un hotel muy peculiar.

Se recuperan techos increíbles y suelos maravilloso.


Se mantiene el estilo indiano, rehabilitando paredes, escaleras y puertas.


Pero también incorporan un toque moderno.


Sobretodo en sus nueve habitaciones, en las que la zona de aseo toma gran presencia.





Nosotros estuvimos muy a gusto, el trato es muy familiar, pero sin perder el toque de hotel especial. Os recomiendo la cena, servicio exclusivo para clientes, los postres caseros son deliciosos!



¿Os gustan este tipo de alojamientos? ¿Qué os parece la combinación entre el toque vintage y más moderno?


7 de noviembre de 2010

Una escapadita

Será que el Sr. está fuera de casa y hace mucho que no nos vemos, será que es algo que nos prometimos con unos amigos... pero tengo ganas de una escapadita a la costa sur de Francia.

Un fin de semana tonto, que te pones guapo, y paseas por San Juan de Luz o Biarritz.


De esos que comienzas con croissant, zumo de naranja y café recién hecho... vaaaale un colacao también cuenta.
De esos que puedes llevar gafas de sol todo el día, y relajarte en una terraza frente al mar.
Que no hay prisas, pero si muchas risas.

De esos que cogidos de la mano recorres mercados de frutas y verduras, te embobas viendo escaparates, y al final esa mano tira de ti para que sigas caminando.

Poder comprar queso en Mille et un fromage, que siempre están de muerte.



Descalzarte y seguir por la playa.
Ver como se llena la arena de tablas de surf, y los neoprenos se ponen al día.


Comer en Chez Ospi o picar algo en Le Pois Chic, para tomar el postre en La Pastiserie Miramont...



Tomar alguna copa en El Casino y quizá dormir en Alcyon o Edouard.



¿Todo llega no?